Justicia para el maestro rural Isauro Arancibia

Dos crímenes cometidos dentro de la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales en la madrugada del 24 de marzo de 1976 podrían asomarse a la justicia. Aquel día en que se institucionalizó el genocidio de la última dictadura cívico-militar sufrida por nuestro país, dos hermanos tucumanos, Isauro y Arturo Arancibia, oriundos de Montero y que trabajaban como maestros fueron fusilados por la policía tucumana.
Isauro Arancibia fue un maestro rural, militante del PRT, y dirigió la Agremiación de Trabajadores de la Educación Provincial (ATEP), y desde allí impulsó la unidad de todos los gremios, principalmente con la FOTIA de Atilio Santillán. Además fue uno de los fundadores de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA).
Los cuerpos de los hermanos Arancibia fueron entregados a la familia, pero los hechos criminales permanecen impunes. El de Isauro tenía 120 balazos, el de su hermano, 70.
La Cámara Federal de Tucumán hizo lugar al pedido del Fiscal General Antonio Gustavo Gómez y revocó los sobreseimientos de los policías acusados de asesinar a los hermanos Arancibia. Desde “Seamos Libres” le preguntamos al Fiscal General Antonio Gustavo Gómez
¿Cómo fue el asesinato de los hermanos Arancibia?

¿En qué se basó para pedir la nulidad de los sobreseimientos de los policías acusados de asesinarlos?

¿Cuál es la perspectiva de la causa?

Después de más de 40 años, para algunos crímenes perpetrados durante la última dictadura pareciera que llegó el momento de la justicia.