Conflicto en BIO RAMALLO: “Pretenden poner un convenio que flexibiliza al obrero y lo somete

La planta ubicada en la localidad bonaerense de Ramallo se dedica a la producción de biodiesel y otros derivados. Todos sus trabajadores fueron despedidos y, a pesar de que el Ministerio de Trabajo de la Nación dictó una conciliación obligatoria, la firma no permite el ingreso de los operarios a la planta

Los 28 trabajadores de la empresa BIO Ramallo se encuentran en estado de alerta, luego de la empresa decidiera despedirlos, tras desconocer la adhesión de los operarios al sindicato de Aceiteros Rosario. Este lunes el Ministerio de Trabajo de la Nación dictó la conciliación obligatoria, sin embargo un grupo de efectivos policiales impidió el ingreso de los operarios del turno tarde. “La policía desoyendo una orden del Ministerio de Trabajo. Es terrible”, manifestó Fabián Solá, delegado gremial de los empleados en diálogo con Aire Libre.

El conflicto en BIO Ramallo comenzó a mediados de mayo, cuando los trabajadores realizaron una medida de fuerza reclamando el reiterado incumplimiento de la empresa con los beneficios acordados en la paritaria del sindicato de Aceiteros. Como respuesta obtuvieron 28 telegramas de despidos: todos los operarios de la firma fueron echados.
Según explican, en 2015 la empresa aceptó que sus empleados sean incorporados bajo el convenio del sindicato de Aceiteros de Rosario. Sin embargo, poco tiempo después comenzaron a desconocer el acuerdo. Puntualmente denuncian diferencias salariales en la paritaria 2018 y 2019, así como también deudas de premios establecidos por convenio colectivo de los años 2016, 2017 y 2018.
Tras esa esa situación, desde el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires dictaron una primera conciliación obligatoria por 15 días hábiles. Pero los trabajadores ya venían marcando la “falta de diálogo” por parte de las autoridades de firma y el poco interés por resolver el conflicto. El 13 de junio, día previo al vencimiento de la conciliación, los operarios no pudieron ingresar al predio de la fábrica y decidieron realizar un acampe en las inmediaciones que ya lleva doce días.
“Nosotros veníamos viendo la indiferencia de la empresa, ya se olfateaba esta situación. No les importa absolutamente nada, ni los obreros tirados en la calle, ni perder plata. Porque acá no es cuestión de plata: ellos están produciendo, están ganando millones y lo que quieren es sensibilizar al obrero”, expresó Solá. “Pretenden poner un convenio que flexibiliza al obrero y lo somete”, agregó.

La situación se agravó durante la madrugada del pasado sábado, cuando un despliegue policial desmedido se acercó a las inmediaciones del acampe para leerles una denuncia por usurpación en su contra. “El sábado a las cinco de la mañana cayeron como 150 policías en patrulleros, camionetas, trafics, camioncitos, tremendo fue el operativo que mandaron… y nosotros éramos 10 tomando mates”, explicó Solá. A pesar de esa situación que los trabajadores definieron como un intento de “amedrentamiento”, los empleados decidieron mantener la medida de fuerza frente a la fábrica.
Agotada la instancia provincial, este lunes los trabajadores fueron convocados a una audiencia en el Ministerio de Trabajo de la Nación, donde el organismo también dictó una conciliación obligatoria. Sin embargo, cuando los trabajadores del turno tarde se dispusieron a entrar, lo policía presente en el lugar negó el ingreso a la planta por orden de las autoridades de la firma. La situación quedó corroborada por una escribana que asistió al lugar por pedido de los trabajadores y filmada con los teléfonos celulares de los propios operarios.
En diálogo con Aire Libre, Diego Paciarotti, secretario general del gremio de Aceiteros Rosario se refirió a esa situación: “En la audiencia la empresa se excusaba que no pertenecía a las Cámaras que nos representan. Después de un tire y afloje se dicta una conciliación obligatoria que la empresa va a acatar en forma parcial: dice que los trabajadores no le dan garantías porque la empresa se encontraba en un proceso de mantenimiento y restructuración en el que no sabía cuándo iba a volver a producir”

Desde este lunes, el gremio de Aceiteros Rosario (Soear) lanzó una huelga que incluye a distintas empresas de la región. Ante la probable profundización del conflicto, desde distintos sectores alertaron sobre un posible desabastecimiento de biodiesel en el país, aunque los trabajadores descartaron que eso pueda llegar a pasar.
“Ellos siguen vendiendo biodiesel porque tienen cuatro pymes que son del mismo dueño y que están todas interconectadas con BIO Ramallo. Todo pertenece a una misma empresa que produce 600 toneladas diarias entre las distintas plantas, y esta gente maneja más del 35% del mercado interno”, manifestó Solá
Por último, ratificaron que mantendrán el acampe: “En estos momentos no dejamos ingresar a nadie. Pero a ellos tampoco les interesa perder. Acá la situación es esa: donde muchas pymes están sufriendo las consecuencias de este Gobierno, donde las ventas se han reducido terriblemente, ellos siguen ganando millones y se dan el lujo de generar este tipo de situaciones”, finalizó.