El desalojo de la familia Marinucci responde a un modelo de concentración y expulsión de los pequeños productores.

Las distintas organizaciones que componen el Foro Agrario Santafesino se reunieron la semana pasada en Zavalla para discutir las principales problemáticas del sector, y coincidieron en que el derecho al acceso a la tierra y la sanción de una ley de Arrendamiento son una de las principales necesidades de los pequeños productores.

En ese sentido, se desataca el caso de la familia Marinucci, productores de la localidad de Bigand, que viene luchando desde hace varios años contra los intentos de desalojo por parte de una fundación local. “Hace 13 años que estamos en una lucha muy desigual de un gran poder económico contra pequeños cacareros. Desde el 2005 quieren desalojarnos, nunca bajamos los brazos y ahora arremetieron nuevamente” explicó Sandra Marinucci.

La mujer además recordó que el fundador del pueblo Bigand, ubicada en el sur de la provincia de Santa Fe, a 70 kilómetros de Rosario, tuvo tres hijos que no dejaron descendencia. “Las tierras fueron trabajadas durante 100 años por 24 familias, una de ellas somos nosotros, los Marinucci” relató.

“Desde el año 1920 estamos arraigados en estas tierras, donde tenemos nuetsra única vivienda y nuestro único trabajo. Hoy en día esas 3.500 hectareas podrían ser trabajadas por una sola persona, que viene y se lleva todo al puerto sin dejar nada en el pueblo” completó Sandra.

Del encuentro en Zavalla surgió un documento final, donde se incluyó la solidaridad con la familia Marinucci, y la interpelación a las autoridades para que intercedan en ese conflicto.

Pablo Pailolle, de la Federación Agraria, señaló que además del conflicto se pone en juego el modelo de producción. “El modelo de la concentración no es solo en la propiedad de la tierra sino también en la producción. Antes en esas 3 mil hectáreas trabajaban alrededor de 50 familias, y ahora con dos grandes empresas quieren resolver el problema de la producción”.

“Es una terrible injusticia lo que se pretende hacer con esas familias que hace más de 100 años, de generación en generación, están en el campo, pagando sus arrendamientos, y de repente viene una fundación y los quiere desalojar” repudió.

“La lucha de Marinucci es una lucha no solo por defender a la familia sino que es también una lucha contra el modelo de concentración y de exclusión de los pequeños arrendatarios” remarcó.