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Nuestros derechos

Poetas Sociales

En medio de la cuarentena los recicladores cumplen una función esencial. ¿Es posible separar lo social de lo ambiental?

Desde que se decretó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, conocido popularmente como «la cuarentena», distintos sectores fueron exceptuados, es decir que podían realizar sus tareas por ser esenciales para el funcionamiento de la sociedad, aún en tiempos de restricciones por la pandemia del Coronavirus.

Los trabajadores de la salud, las telecomunicaciones, «las radios comunitarias» como parte de su servicio de comunicación, la distribución de alimentos, el sector de los combustibles y muchos otros. Dentro de esos otros está el servicio de recolección de residuos.

El decreto 297/2020 en su artículo 6to, es dónde especifíca las actividades que quedaban exceptuadas para seguir realizandose, concretamente en el incíso o punto 16, dice: « Recolección, transporte y tratamiento de residuos sólidos urbanos, peligrósos y patógenos».

La tarea que realizan las catoneras y cartoneros, los recicladores y recicladoras no siempre tienen el reconocimiento necesario. Éstos se organizan en cooperativas que están en todo el territorio nacional recolectando material reciclable, como cartón, papel, plástico, vidrio, chatarras.

Los sistemas municipales de recolección de residuos cuentan con rellenos sanitarios que es a donde van a parar todos los residuos de las ciudades. Por otra parte todos sabemos que en los barrios principalmente se generan basurales a cielo abierto dónde vecinos e industrias arrojan en forma irresponsable, contaminando el hábitat y el medio ambiente.

Si bien la recolección de residuos es una tarea esencial en la práctica los municipios no reconocen las tareas que realizan las cooperativas, generando que se detuvieran trabajos que realizan las y los cartoneros.

Desde Aire Libre Radio Comunitaria venimos contando lo que nos cuenta el pueblo que sufre la crísis social, la anterior a la pandemia, por lo que dejó el gobierno de Macri y por la cuarentena, que es necesaria pero que golpea directamente a los sectores sociales más desprotegidos.

¿Es posible separar lo social de lo ambiental? ¿Se tiene conciencia sobre el rol de las y los cartoneros?

La historia de hoy la cuenta Mónica, integrante de la cooperativa «Cartoneros Unidos».

Noticias

Vandalizaron el símbolo de las Madres de Plaza de Mayo: “Es un ataque a nuestra historia”

Un grupo de manifestantes vandalizó los dibujos de los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo, ubicados en la histórica plaza.

FOTO: El Ciudadano

El Consejo Directivo de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) denunció, este martes, que un grupo de manifestantes vandalizó los dibujos de los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo, ubicados en la histórica plaza, con la frase “Fueron 8 mil”. En diálogo con Aire Libre el presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) Mario López se refirió al ataque y brindó más detalles al respecto.

López informó que “ocho mil es es el número base publicado por la Conadep en 1985” y que sirvió para llevar adelante las causas y señaló que “en cada una ellas descubrimos nuevas personas que han sido objetos de tortura de desaparición y estafas, porque cada testigo aporta a otra persona que no estaba registrada o que no aparecía en los informes por distintos motivos, por lo cual el número se va ampliando”. Con respecto a la vandalización del símbolo de las Madres sentenció: “es infame, agraviante y estrictamente perverso”.

Además, López manifestó que “este tipo de agravio está en consonancia con el negacionismo que no hace más que agravar la injusticia y la impunidad y atacar al movimiento de Derechos Humanos”. Siguiendo esa línea, aseguró que “este tipo de ataques no son aislados, ni ocurrencias de un loco suelto, sino ataques a nuestra sociedad , a nuestra historia y a los derechos fundamentales de cada uno de nosotros”.

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Noticias

Mujeres mapuches detenidas en Río Negro: “Es una violación a los Derechos Humanos”

Maitén Cañicul Quilaleo, comunicadora Mapuche, y Pedro Pérez, integrante de la comunidad mapuche de Rosario, dialogaron con Aire Libre sobre el operativo de desalojo en Río Negro en el que siete mujeres mapuches fueron detenidas.

FOTO: Télam

El pasado 4 de octubre fueron desalojadas y detenidas por la Fuerzas Federales y Provinciales siete mujeres mapuches de la comunidad Lafken Winkul Mapuen en Villa Mascardi (Río Negro) y en diálogo con Aire Libre Maitén Cañicul Quilaleo, comunicadora Mapuche e integrante de la Fm Che Comunitaria de Junín de Los Andes brindó detalles sobre lo que está sucediendo en el territorio patagónico.

Cuatro de las mujeres detenidas en el operativo de desalojo fueron trasladadas al penal de Ezeiza por orden de la jueza federal Silvina Domínguez quién alegó que en Bariloche no hay dependencia federal para alojar a las detenidas que denunciaron que viajaron esposadas de pies y manos. En ese sentido Cañicul Quilaleo señaló que “es una situación muy grave en términos de violación de todos los derechos humanos”.

Además, agregó que “es una comunidad que vive sufriendo amedrentamiento por parte de la policía” debido a que los vecinos de la zona, muchos de ellos empresarios, fomentan el racismo persiguiendo intereses económicos. En ese sentido, apuntó contra el gobierno nacional y dijo que “hay un estado con un discurso completamente mentiroso que termina ejecutando acciones y políticas represivas” que favorece esos intereses y que “en vez de ponerse a cuestionar la tenencia de la tierra, lo que hace es atacar a los eslabones más débiles”.

Por otro lado Pedro Pérez, integrante de la comunidad mapuche de Rosario manifestó que “el reclamo que hacen es justo porque son tierras que les pertenecen y no son para explotarlas sino para cuidarlas” y coincidió con Cañicul Quilaleo en que las detenciones implican una violación a los derechos humanos y esta forma de proceder contra el pueblo mapuche tiene que ver con una acción sistemática para lograr otros intereses.

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La Región

La Fundación Bigand quiere quedarse con terrenos del cementerio local

Alejandro Ruggeri, presidente comunal de Bigand, aseguró que resistirán junto a los vecinos: “Es parte de nuestra historia”.

FOTO: Twitter Alejandro Ruggeri.

La Fundación Bigand busca quedarse con terrenos del cementerio local. Se trata de la misma organización que se encuentra en litigio contra una familia de productores agroecológicos para despojarlos de las tierras que trabajan desde hace décadas de manera agroecológica. Alejandro Ruggeri, presidente comunal, aseguró que resistirán junto a los vecinos: “Comenzamos un plan de lucha donde pusimos toda la maquinaria de la comuna en el terreno para pelear por lo nuestro, porque es parte de nuestra historia”.

En declaraciones a Aire Libre, el dirigente bigadense explicó que se trata de un terreno de alrededor de una hectárea con espacios verdes y arbolados que la gente utiliza con frecuencia: “Este terreno, que está en posesión de la comuna y fue hecho por el fundador para que lo utilice el pueblo, ellos quieren tener la propiedad absoluta y decidieron alambrarlo con un tejido de dos metros de alto en la periferia”.

Finalmente el tejido no pudo instalarse por la resistencia de las autoridades y los vecinos de la localidad, que se mantienen en un plan de lucha. “Es una fundación asesorada por abogados que están al borde de la locura”, expresó Ruggeri y agregó: “No entienden nada de la localidad y lo único que les interesa es el poder y la plata”.

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